Día 1
El Llamado
Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.
Reflexión
El liderazgo no comienza con un título; comienza con un llamado. Moisés no se sentía calificado — tenía miedo y estaba lleno de excusas. Pero Dios no lo llamó porque fuera perfecto; lo llamó porque tenía un plan. Tu calificación es la presencia de Dios: «Yo te envío». Antes de correr tras una posición, escucha la voz que te llama. Un líder que sabe quién lo envía no se desanima fácilmente cuando el camino se vuelve difícil.
Meditación
¿Qué llamado ha puesto Dios en tu corazón que has estado evitando por miedo?
Oración
Señor, dame oídos para escuchar tu llamado y valor para responder. No es mi propia fuerza, sino tu presencia la que me envía. Amén.